YO TUVE UN JUEZ INCOMPETENTE

En el número 4 de la Revista Cuando E. P. Thompson Se Convirtió En Poeta, de febrero de 2017, se publican una serie de poemas políticos de autores nacionales y latinoamericanos que hablan de una realidad pasada y presente que inspira sus textos.

Entre ellos consta éste, de la doctora Sandra Correa, en el que revela cómo un periodista- juez sin preparación juzgó y sancionó su caso desde el odio de la prensa, que hoy se ha convertido en una conducta corrupta de una prensa independiente de intereses económicos.

Sandra Correa

Investigadora especializada en acoso y linchamiento mediático, operatividad gatillada para alienar, embrutecer y vulnerar el derecho a la Dignidad Humana de individuos y pueblos. Abogada, Licenciada en ciencias sociales y políticas, doctora en Jurisprudencia. Varias obras escritas como un sentido de vida, no un modo de vivir. Defiende la vida ante todo lo que la niegue, deprede, intoxique. Ex Ministra de Educación, Cultura y Deportes del Ecuador 96-97. Catedrática universitaria DDHH. Miembro fundador del Colectivo Ciudadano “Víctimas de Acoso Mediático”.

ALAL-Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas. AAJ-Asociación Americana de Juristas. Divulgadora y militante proponente -ante Asamblea Nacional del Ecuador- de la necesidad de tipificar en los diferentes cuerpos legales, como infracción administrativa y como delito, la CONDUCTA del “acoso moral” en general; y, en particular, “acoso y linchamiento mediático”, acoso laboral, acoso escolar, acoso familiar.

 

En cierta etapa de mi existencia….

YO TUVE UN JUEZ INCOMPETENTE

Servil rival al poder que lo gobierna.

Clon neurocopiador del sistema con el que dice no comulgar.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Dador de circo, escarmiento y distracción al pueblo.

Diestro para ofrecer la “comilona” que los leones demandan.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Hábil forjador de espectáculos “educativos”.

Luego convertidos en programas de entretenimiento.

Como los de la televisión.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Precipitado verdugo de inocencias.

Facilitador de mentiras.

Dictador de sentencias.

Traficante de ediciones.

Inoculador de sospechas.

Mercancía del poder mediático que al legitimarlo, lo sustenta.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Indiferente ante la diferencia de quien se acepta como cristo.

De quien solo lo idolatra.

Militante del fariseísmo que estigmatiza a quien no comprende.

-sepulcros blanqueados-

Velador del Sudaseismo o credo a la imagen sin trascendencia

-nido de víborasCuando

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Cuya sed de pompa hace que todo lo observe bajo pretextos morales.

Inconsciente para asesinar.

Analítico para enmendar.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Relleno de ideas que las dice sin peligro, sin coraje.

Porque son expresión de la época anticorrupción.

O, impuesta “nueva inquisición”.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Cuya intolerancia está cargada de razón para mentir, excluir, empujar, estigmatizar,

marginar, acosar, linchar.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Mercader de deudas de conciencia de penitentes y arrepentidos.

Pobreza cultural de quienes sabiéndose incapaces para responder,

refutan, difaman, acosan, linchan.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Manipulador del miedo de un gueto, cuyos ungidos han sido designados hace mucho; y no

por sus capacidades, sino por la habilidad para hacerse elegir.

Impostura sin méritos, que apartados del pueblo, viven presos del temor a perder sus

puestos y privilegios.

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Influyente creador de “chivos expiatorios” usados, para:

Bloquear se le pida dar razón de sus “afirmaciones”.

Desviar la atención sobre las atrocidades en el sistema actual.

Hábil reemplazador del Estado de Derecho con el estado de opinión, estratagema usada,

para:

Poner a la opinión pública un ariete en la nariz y conducirla según el pedido de turno.

Otorgador de abjuraciones previas a los pensamientos etiquetados de peligrosos, antes de

otorgar el reconocimiento mediático y social que acostumbra

Yo tuve un juez incompetente, un “periodista”.

Ser a quien –también- amo y doy gracias, porque:

De su barbarie elegí apreHender.

Su adicción a la “notoriedad mesiánica” me condecoró, con las Victorias Secretas mayores.

Elegí ser manantial – no charco.

Elegí ser ama y señora de mis circunstancias – no esclava a merced de ellas.

Reconocí que la maestría del espíritu la obtenemos cuando la majestad de lo sucedido es en

casa, en nuestra vida, en nosotros mismos.

Hoy, medito, oro y anhelo.

Que si alguna vez alguien se encuentra con un hábil acosador, linchador, dictador de culpa

mediática por consigna.

Cuya idólatra vanidad le alcance queriendo convertirle, en trofeo de los medios de

comunicación, sin responsabilidad social ulterior

¡¡¡Fluya!!! ante su sed de pompa, sangre, dolor, estrellato e injusticia.

¡¡¡Fluya!!! con el único poder que nada ni nadie puede manchar ni derrocar:

El poder AMAR, que compadece la ignorancia y al ignorante amante del poder.

“Padre perdónales porque no saben lo que hacen”

Nadie me contó, lo vivencié en carne y espíritu propios.

3 comentarios sobre “YO TUVE UN JUEZ INCOMPETENTE

  1. Éste poema deja al d e descubierto la CONDUCTA sumarial del linchamiento mediático o imputación fáctica de un veredicto condenatorio anticipado, en mi caso, su autor directo J.C. Calderón Vivanco…, quien aún no rectifica su MENTIRA camuflada de “reportaje investigativo”. Acto de ajusticiamiento mediático q deshonra el periodismo…

  2. La historia de vida de cada ser humano se dibujan en cada estacion donde el tren de vida hace sus paradas; en tu vida mi querida amiga el sepulcro blanqueado hiso combardemente flamear su bandera pero sirvio tanto dolor para que ahora fluyas con todo la dignidad e ilumines con luz violeta para las futuras geberaciones e impidiendo que ese cobarde linchamiento mediatico se repita en el tren de vida de ninguna persona.
    Con profunda admiracion y respeto mi hermana:
    Pricila Tamayo C.

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